España y Portugal tienen una larga trayectoria, no exenta de conflictos, en la gestión de las aguas de las cuencas hidrográficas internacionales, que arranca con el "Tratado de Límites (1864)" y concluye con el "Protocolo de revisión del Convenio de Albufeira y de su Protocolo Adicional (en vigor desde 2009)".
El hito que marca un cambio de rumbo en las relaciones hispano-lusas ha sido el Convenio de Albufeira (1998), que ha generado además de la confianza entre ambos estados, con una cooperación intensa y amplia, unos resultados muy fructíferos a lo largo de los últimos tres lustros.